CIELO AZULADO

Para nuestro tercer número de METRO arte+literatura, hemos invitado a Florencia Smiths (Chile, 1976) Poeta. Profesora de Castellano, Licenciada en Educación (UPLA). Ha publicado El margen del cuerpo (2008), La ciudad No (Economías de guerra, 2009), La velocidad de la caída (Ediciones Inubicalistas, 2014), Estética del tajo (Pez espiral, 2017) y Estudios sobre la distancia (Pez espiral, 2018). Ha sido publicada además, en diversas antologías y revistas. Participó también en encuentros y lecturas, nacionales e internacionales (Paraguay y Alemania).

CIELO AZULADO es un espacio para la poesía que se construye en Chile.

de El margen del cuerpo (2008)

Está puesta como llaga que corta la línea, y ni siquiera hunde, pero a poco calcina. Torcida, huraña, puesta allí por años, un cuadro de consonantes dispares, disímiles en su ritmo, incómoda de permanecer, como diente entre cuchillos –las encías sangrando– puesta solo con sus rasgos, sin ámbitos delineados, solamente abatida y convertida toda en nervio, toda en cuello, tendón, parálisis, complexión del trazo ajeno porque no es su mano, porque parece que fueran sus dedos, pero sabe que le están dictando desde dentro.

*

Cómo será, se pregunta, una vida de importancias, un aprender a escribir siempre por vez primera, analfabeta, ignorante, holgazana de su propia conciencia, vaciada, contenida, prohibida para asir. Cómo será no tocar nunca el cuerpo de la otra que la habita, que la abunda, no poder hablar con las ciertas voces que le salen y la cortan, porque si no aprendiera a escribir todos los días, no podría sentarse y hablarse de memoria el relato de esta insistencia, de este movimiento de muñeca cosida, atestada, aniquilada, el baile de una mano que aterriza en la losa de un piso que la toca, que le resbala (por) el deseo.


de Estudios sobre la distancia (2018)

Crezco hacia la realidad

me duele crecer hacia la realidad

el mar azota a las piedras

cuando quieren salirse

y todo es parte de un círculo que se agita

y revienta como yo

hacia la realidad

me pregunto cómo es la relación del mar

con las piedras

acaso realmente es la más intensa de todas

las relaciones de la naturaleza

las piedras se dejan azotar y ruedan con sus

venas invisibles

van y vuelven en su mareo inhóspito

se acercan y se alejan de la orilla

y el mar en su gesto inusitado

las conmina a pequeñas muertes

no hay cansancio en las piedras

tampoco en el golpe sordo del mar a la orilla

me pregunto

si cuando a las piedras les toca ser el mar

actúan con la misma fuerza y potencia de su ritmo

si cada vez que caen

quiebran el tiempo en su estocada de espuma

derramándose por entre las arenas

como por los segundos

en este cuadro de elementos sincronizados

me pregunto qué sería yo

si tuviese que elegir

mientras me dedico a perderme

con la vista allá donde no se alcanzan

a ver las piedras removidas

ni las olas lideran aguas

más profundas que esta elección

no sé navegar con los ojos puestos sobre el océano

tampoco logro medir la distancia

carezco de todas esas lógicas evaluaciones

tan solo sé observar preguntándome

qué relación mantiene el mar con las piedras

y cómo se detiene a la realidad

creciendo en el cuerpo

*

Tanto huirse para encontrarse

rasgar muñecas gusanas

volver a recogerse

como la taza que quiebra

la oportunidad del desastre

astillando lo liso de un paisaje pared blanca

estirada en su voracidad de separación

hecha añicos la taza vuelve a encontrarse

con los dedos que la agrupan

no se sabe si fue mano propia la arrojada

desde el brazo por la taza o simplemente el cuerpo

expulsó de soslayo el objeto a su infausta suerte

tanto arrojarse a la pared

para perder el nombre

tanto azotar el esqueleto contra la necia figuración

de la carne

y así terminar convertido el cuerpo

en un todo que separa

y vuelve a la terquedad de no acabarse

no se termina de nuevo

se está despierto

la noche se carga en los riscos de la lengua

empuja la noche con la cuchara que esconde

su verdadera forma –la de tu lengua–

empújala con la porfía de perderte

mientras te abras el seso

mientras creas evadir el incendio

aun cuando el incendio sea tu origen

y no entiendas cómo no se calcina ni atraganta

la ruina de letra que sale de tu mano

mientras huyes

*

Discrepo de la certidumbre

en su misión de hábito

nos cercan ahora las más asombrosas mentiras

acerca del fracaso

nos vienen con el estado más cómodo

del silencio

nos incluyen a diario en saldos y listas

de nuestros propios muertos

la desesperanza no se aprende

y el descenso hacia la parte más baja del pozo

siempre se ha hecho caminando

*

Quiero aprender a dejar de hacerlo así

como lo he venido haciendo

me pregunto si se puede aprender a no hacer

como se pregunta al final del día el arbusto

hasta cuándo morar

al borde siempre del precipicio

me pregunto como se pregunta la piedra

si puede no ser concreta y salvaje

en su determinación de piedra

y en algún momento comenzar a ser semilla

roca o simplemente materia sólida

para sostener la humedad que cae

la humedad de todos los días

las preguntas de todos los días

que se arrojan sobre las montañas precisas

de pasos que voy dando

de imágenes que desperdigo

mientras camino dentro del insomnio

hablándome y escuchando a mi mano

decir aprende

*


Inédito (2019)

TODO DURA TRES SEGUNDOS

veo el corto de Svankmajer

sobre la comunicación

y lo primero que pienso es

que más bien se trata

de otra cosa

dos seres café oscuros

de un material moldeable y aceitoso

se enfrentan

sentados a una mesa

como si fueran a conversar

pero se tocan

se funden el uno en el otro

se mezclan

se separan

y se vuelven a enfrentar

a veces aparecen de nuevo

como figuras autónomas

un rostro de placer sobresale

por entre la masa

de huellas, movimientos y sentidos

y se apartan

y se vuelven a fusionar

entonces me pregunto

si acaso no fue eso lo que nos pasó

acaso no fuimos atraídos y repelidos

por aquello que nos hizo

triturarnos y odiarnos dulcemente

devolvernos ese pedazo

que era de los dos

arrojarnos ese resto a la cara y

escupir sobre el rostro del otro

el hecho de habernos sentado

en la misma mesa a observar

nuestras vidas ocurrir

y acaso eso que duró tres segundos

-porque todo dura tres segundos-

se endureció también

como el material del que están hechos

los seres de Svankmajer

o se deshizo a causa de la multiplicación

de esos segundos

se hizo piedra

se hizo espuma

o tan solo volvimos a convertirnos

en esos otros  

que no sabemos muy bien

de qué están hechos

ni cómo fue que se encontraron

para tocarse

para esculpirse

deshacerse

apaciguarse

para ser

más que para escribirse