CIELO AZULADO

Para este sexto número invitamos Carmen Berenguer (Santiago, 1946) es una poeta, cronista y artista visual. Actual candidata al Premio Nacional de Literatura de Chile.

La poeta publicó su primer libro, Bobby Sands desfallece en el muro, en plena dictadura militar.

El año 1986 Berenguer publicó uno de los libros fundamentales de su obra y de la época, Huellas de siglo, seguido de A media asta. Más tarde, su libro Sayal de pieles, uno de los más crípticos de su producción, vino a profundizar las posibilidades de articulación del cuerpo y la escritura. En 1997 obtuvo la prestigiosa Beca Guggenheim en la línea de escritores, en virtud de la cual desarrolló su proyecto Naciste pintada, uno de sus libros con mayor repercusión académica.

La autora ha conjugado permanentemente su producción literaria con la edición de publicaciones periódicas -como Hoja x Ojo y Al Margen, este último sobre poesía, teoría, crítica y artes visuales- y con la participación en importantes encuentros literarios, como lo fue el Congreso Internacional de Literatura Femenina Latinoamericana celebrado en 1987 (del cual fue organizadora), o la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en 2012. Asimismo, en su veta de artista visual ha buscado provocar y dar expresión a su visión crítica de la política y la cultura. Berenguer ha desarrollado montajes teatrales junto a su hija Carolina Jerez y performances con Juan Dávila y las Yeguas del Apocalipsis. En 1989 participó junto con este último grupo y Nadia Prado en la performance “Refundación de la Universidad de Chile”, mientras la casa de estudios se encontraba tomada por militares. Algunos de los registros audiovisuales de sus trabajos son la performance “Mi lucha”, la obra de teatro “Putas o empleadas” y el montaje multimedia “Delito y traición”, que recorre la historia de las reivindicaciones femeninas en Chile.

En 2006 publicó el poemario Mama Marx, que vuelve sobre los derroteros de la urbe, y dos años después La casa de la poesía. Ese mismo año 2008 recibió el Premio Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda, distinción que por primera vez recayó en un escritor chileno.

Héctor González de Cunco

LENGUA OSA VERBA

La moza lengua osa verba

El ojo rumoroso oja loba


El monte rojo verbo mozo

La turbulenta rosa agua

Tiembla lengua labios


Labia fino oído la mieda

Fiero ojo acecha loba malva

Turba el ojo salado las aguas

Rocosa fiel piel loba mar


Amarilla espuma suave pelaje olas

El ojo artificíla espuma puma gaviota

Temblorosa verba lengua dulce palabra

Tronco dulce ramaje hoja fina lengua

Flota pluma del ojo ciervo


Lengüita trino

Rosa espina sangre lengua

Palabra trunca acecha labio

Fiel anodina temblorosa moza

Efímera la rosa verba

Presiona labio furioso presa


El lodo atunes y colores


Según aguas verdosas rosas espinas

Ojo malva salva y rito


La fuente verba lengua ojo salva malva

Palabra retina de los aullidos lengua

Espina corona ardiente fuente lasciva

Marchito penacho verba de mis ardores


yo me leo

soy este plagio

este plagio es color

negrita! de una paletada con cariño

negra!

negrona!

malteada!

morenita!

yo soy  imaginativa

yo soy una indiferencia

una otredad

nací en otra piel

en una mata de pelos

soy esta diferencia

oscura

un caos

en este continente

asalariada

negrona

a mi me recortan el sueldo

a veces no me pagan

a mi me cierran las puertas

esta es mi alfombra negra

en mi pose irreductible y endemica

soy la esclava

yo soy esta

un kilo de carne negra

en la feria

carneada la ficcion

posta negra

un brazo

un muslo

esa


Covid 2019

Y esto no es todo

De solo pensar que este virus

Me ha convertido en asesina

Ya que sueño con capturarlo

Paso días de sol achicharrada

Tomo litros de jugo de limón

Bicarbonato para alcalinizarme

Me sirve además para el brote de algún tumor

Y si logro matarlo antes que llegue al pulmón 

Pase de largo a los jugos gástricos del estómago

Y fatídicamente muera en mi propio cuerpo

Nadie podría juzgarme porque la quimioterapia

Me borró las huellas.

Sería el fin del corona saurio.

Y no es todo

Si hubiera reaccionado a tiempo

Con el deseo de sacarlo de la casa

del vecindario del país

Todo hubiera sido mas llevadero

Que este tormento de lavarme las manos todo el día

El suplicio de cambiarme la ropa a cada rato a cada instante

El calvario de sacarme los zapatos cada vez que entro a la casa

La afixia que siento al taparme la boca y los ojos

El terror que me vengan a buscar en una camilla

Y eso no es todo

La pesadilla de haber perdido la batalla frente a este asesino

El infinito dolor que siento por ser vieja

y morir sin nombre sin amigos sin nadie

Y eso no es todo

Sin duda que aplaudirían

por su eficacia en el laboratorio de Bioterrorismo

En donde se han servido de todos los avances

De las nuevas nanotecnologías

Como pegar borrar y modificar virus DNA  RNA

Y ponerle antenas para matar viejos

Y todo lo que estorbe en este futuro actual  en el mundo de la  robotomía.

Y eso no es todo

Los que pensamos en el futuro llegó antes del fin de este escenario

Como lo conocemos que es hoy y mañana

Cuando nos asomemos al balcón de nuestros guetos verticales

Saludando el sol  y  el jabón que mató a este pequeño virus Satánico 

Sonreiremos y saldremos felices abrazándonos 

Ya que lo que soñamos despiertos encerrados en nuestras madrigueras

De hacer pan casero y huertas en nuestros balcones

Estaremos cansados con hambre y sin trabajo

Y mas endeudados aún porque firmamos desesperados

Papeles para continuar viviendo

Que hasta los animales perdieron el rumbo y salieron a buscarnos porque pensaron Que ya no estábamos aquí

Cuando salgamos mañana en puntillas 

abracémonos en silencio para no asustarlos.

Y eso no es todo


VEJEZ

De qué manera siento en este instante

en que se ha desatado una pandemia

y me obliga a pensar que hoy podría morir

y el tiempo se nos acorta

Descifra los sentimientos que expresan los dolores

estado interior de mis dolencias

que los aumenta en estado de vejez

que siente y escucha

como son los huesos que crujen

en el desgaste de uso 

Así los explico

cuando se me hincha el brazo derecho me digo

no me duelas 

no ves que escribo con él

déjame que lo soporte al menos

nos hace el recuento

del tiempo vivido

No quiero que me inhabilites

culpando a la neuropatía 

es la yapa de la enfermedad del siglo

son dolores con aguante de yerbas

de tiempos imperecederos 

en males intensos

Déjame pensar en lo que viene

cómo están mis piernas

déjame caminar

hasta donde me lleves

digo son del alma

y son tristes y quiero pensar que este cuerpo

ha tenido su caminata febril

como para despojarme de ella en forma repentina

Así de taciturna rebelión

olvido que tengo los tobillos rotos

volando un día al son de trampas y desatinos

No es acaso mi pelo quien

expresaba con fuerza

este instante de dura pertinencia

este espejo de la noche

sin cerrar los ojos todavía

se muestra sempiterno el nuevo rostro del infierno 

Aunque ha llegado de forma inusitada

no esperaba este mundo de encierro

siendo ajena a esta pandemia

hay montones en todos los rincones

eco multitudinario de terror en un amanecer temprano

en este silencio mundano se ha acurrucado la fauna

Y de qué se trata esto que no me había dado cuenta

de los años que compartimos en cafecitos

o en el mate de leche de infancia

cosas amontonadas se me vienen desnudas

Necesito revisión atolondrada de noches insensatas

que según las lluvias anegan el ayer

lo que en la pasión brotaron mojadas en esta tierra común

la vida es sagrada Dionisio!

En tiempos cordilleranos cuando la respiración agitada

en la tos el eucaliptus

en las inhalaciones tortuosas al vapor de su aroma

en las orillas del río 

Irrumpe prematuro este silencio de noche en la cuarentena

fijada por la razón de costumbres presentes 

enraizado en la lentitud del fuego pausado

en ese retorno hecho de costumbres

No tiene razón la prohibición el confinamiento

de súbito aquí están las silabas fogosas

como rosa seca en las páginas de anoche 

un aroma no hablado

un reencuentro de palabras y cosas de súbito olvidadas

por el artificio de la prisa

Y es que ha llegado la calma de la edad en tiempos virulentos

es azaroso contar las letras

cómo vivo este momento sin pasar por alto

la revuelta juvenil y lo que dejó en mi cuerpo 

un desatino de ira infinita que me hizo añicos 

el único sentido de la existencia y el olvido de ella

cuando se bajaron todas las defensas

fui presa de la incertidumbre

En ese trance

pensé los días vividos

cuando se cayó todo el valor del sistema del mundo

el que fugazmente conocimos un día

Y todavía queda más en los estragos del tiempo

como si el primero no me hubiera devastado

en el segundo me deja sin voz

el torbellino de inhalaciones

tormento de exhalaciones ese aire inaudito

Donde se aprovechan las palabras del canto

afónica yo que fui salvaje

aprendí a decir lo máximo en su medida

los sentidos del alma

y los de la vida semejantes

Que verde el mar que azul la tierra qué infinita la llanura

En este innoble paraíso


FRAGMENTOS DE RAIMUNDA

Del Libro A media asta, (1988)

La expatriada Raimunda está hablando

sin tierra les habla desde el aire

inhala y expulsa improperios casi

difunta susurra su lengua espesa

donde cantar no puede su letanía

Fuera del edén la pordiosera Raimunda

vocifera Me he tragado un volcán y bailo

y canto Me usaron y uso fármacos para

dormirte occidente.  En una balsa al mar

para mecerte

Este fragmento es para ti porque ya no

puedo contigo ni mirarte puedo

Allí donde habité por siglos y siglos

se va perdiendo en un hilo el infinito

porque nada queda ya ni el seguro de la puerta

ni el púrpura malva de tu boca  se quebró de espanto

Este fragmento es para ti porque ya no

puedo contigo ni mirarte puedo

Allí donde habité por siglos

se perdió en el infinito   nada queda

el cerrojo de la puerta  ni el pubis de tus labios

sólo el mujido espanta

después que te entregué los hijos

después que acosté contigo

hablé hasta el alba pariendo


CUANDO LAS CAUSAS LLORAN  EL OLVIDO PENA

Dos enes ocuparon mi ciudad sitiada. N.N. fue escrito en el patio México del cementerio, General. N.N. fueron las bolsas de plástico en el fondo del mar Pacífico. N.N. fue la mujer ensacada del norte. N.N.  diseminado en la torre de alta tensión. N.N. fue la transmisión oral y clandestina. N.N. tuvo la familia chilena. N.N. transformó la prensa nacional. N.N. se borró en el registro civil. N.N. se quemó en la ley. N.N. Hizo regional tu nombre. N.N. fue el prisionero de mi memoria.  N.N. fue el simulacro de tu nombre verdadero. N.N. te hizo irreal. Una envestidura de cal ha engastado tu nombre.

Si te encontrara escribiría solamente N.N. en las cortezas de los árboles; enamorada hasta encontrarte, dibujaría corazones en el aire con tu nombre. Y mi lengua diría: N.N. hasta despapilarse. Se despedraría por un beso tuyo. Un beso más en mi lengua rendida la haría aullarte. Y quizás ahuyentándote agotaría su reserva salival y rayaría en el norte tus iniciales. Raparía N.N. en mi nuca.  Borraría N.N. en mis muñecas.

Haría que no dejara de rumiarte porque mi cama está caliente. Usaría radicalmente tu nombre completo. Te nombraría tal vez, de una forma furtiva y a toda prisa viviría solo por eso. No para que volvieras, sino para que yo volviera. Por eso y sólo por eso, haría una legua de nombres en mi Sur. Con tu nombre borraría el Sur. Con tus iniciales haría una escritura de la ausencia. Con tus huellas reharía la caminata de mi vida. Encima de tu cuerpo me restregaría hasta sentirte. Encima de ti reanudaría aquellas escrituras muertas. Encima de ti retrasaría la hora. Así esta pasión de encontrarte haría pública tu ausencia. Así esta pasión haría pública la inhibición de haberte perdido, irremediablemente. Mi memoria recorrería nuestro desorden. Móvil, con un invisible ademán te diría: Adios amor mío. Así de enamorada, vería vertiginosa descorrer nuestra historia. Tu oreja en la postal de la muerte. Aquella frenética ilusión de progreso. Aquel desenfadado ideal. La misteriosa soledad de un privado. La engastadura de un anillo de bodas. Nuestro perfil fotográfico de familia onerosa. Los pasajes de Gulag, Vietnam, Cuatro Alamos y Campos de Marte.

Yo y tú sin retorno apasionados. Yo y tú, huéspedes de una morada imaginaria. Tú y yo enamorados. Yo en el Mayo de las flores.  Rehenes. Morando el olvido te diría una noche, que no te lloraría, porque si no estuviera viva, quien respondería por nosotros.  Quién podría reconocerte si no yo. Quien impediría negociaciones en tu nombre. Quien podría privatizar nuestra fragorosa memoria. Quien te habría llevado atado en mi cuello, sabiéndote ido. Quien me habría humillado, una vez más. Quién viviría inalterable esta osadía de vivir una lengua exiliada, el atrevimiento de nombrarte y hacerte vivir en la muerte. Vivirte me haría escribirte, me haría decir:  Que nunca te has ido.  Mi osadía ha sido pensar lo imposible.

“A nosotros nos parece que nunca habría existido el más mínimo, Goulag, si las víctimas hubiesen tenido el discurso que tienen hoy día los que lloran sobre ellas. ” G. Deleuze.


Nuestro barrio desapareció. Pero no obstante fue nombrada Venda Sexy en el matutino. Pero nadie sabía para que servía un nombre tan original. Es en nuestra casa un poco más allá de cualquier cuadra de la ciudad allí a la vuelta de su esquina está la clínica del horror, ni siquiera contada en el programa de mayor audiencia en Chile: Mea culpa. Ahí cerquita de sus respiradas o atormentadas nochecitas chilenitas, ahí, se sacaba a un vecino de cualquier barrio vendado hasta la pequeña “Mansión del Horror” y saben que esta casita aterró  como leyenda lo que de oídas se traspasaba como murmullo que allí, se escucharon gritos en la noche Santiaguina no hace mucho.

“Vengan los cuervos, Chile es un gran panizo. A la chuña, señores, corred todos, que todavía quedan migajas sobre la mesa.”

Vicente Huidobro.


RUINAS

La noche no es la noche ideal

romántica de los cantos versallescos

o trinos de pájaros en algún amanecer

La noche de la novela triste es cuando sus luces

se apagan y aparecen las sombras criminales

en las esquinas de los bares, de las casas

a los pies de la cama, debajo de las sábanas

en los colores de los muebles, en la opacidad

de las tablas, detrás de los cuadros, arriba del armario

en los rincones de la escalera

en este libro

en medio de estas páginas

en el temblor de tu sonrisa en ese espejo del baño

en el cepillo del pelo en el olor de tu traje

en el cubierto de la mesa en la cajita de música

en el calcetín; broche de una noche antigua

en la maleta

en la página del medio

en el candor en la maceta de flores;

detalles del tejido

y el pañuelo a rayas en el sillón Bauhaus

en el cuadro de Frida Kahlo en el retrato de revistas viejas

en los platos de comida en el charquicán y el luche

en los juegos de luces pascueros en los vasos de vino

en la ponchera en el apíao y pajarete en el chaleco azul

en el anillo en el collar de un cuello en los aretes

en las páginas sueltas aquí mismo

en el hilo del medio

en el piso de la cocina en la heladera

en la silla de paja en el jarro del café

en la azucarera en la mermelada

como si arriba en la cucharita del té

crochete del estío en la biblia latinoamericana

en el cantar de los cantares en el libro de Job y Jeremías

“Chile aparece como un inmenso caballo muerto, tendido en las laderas de los Andes bajo un gran revuelo de cuervos”.

Vicente Huidobro

Páramos y ruinas

en el sahumerio

en el escapulario

en el sagrado corazón de Jesús

a la entrada de la casa

en el póster de psicosis

en el cuarto

en la música de Bella Bartok

en el afiche del cojo Días

en la postal del indio

en el rostro sudaca

en estos ojos chinescos

debajo de todo eso en las puntas

como si nada en los santitos en el ulpo

en todo eso

cuando te acuestas

cuando te levantas

cuando miras de reojo

cuando fijas la vista

cuando te acercas

cuando hablas

cuando callas

cuando brincas

cuando te das vueltas

en la mañana

una hora después

cuando te agachas

cuando sudas

cuando aguantas

cuando aúllas

cuando todo eso

“El poeta inglés pudo decir: Algo huele a podrido en Dinamarca” pero nosotros, más desgraciados que él, nos veremos obligados a decir:

“Todo huele a podrido en Chile”.

Vicente Huidobro

después de quedarte escuchando las gotas de la llave mala

después de la lluvia de Julio

después de Julio

después del frío

después de la helada de invierno

después de la remesa de Julio

después de la carta de Julio

después de las cuentas del invierno

después de la piel seca del invierno

después de las noticias del invierno

 

 

Irene Paulova es la reina de las noches moscovitas

Se parece a Rusia

se parece a Hong kong

se parece a mayamicito en Bolivia

se parece a Blade Runner

se parece a los derrumbes

se parece a la tarde

se parece a las nubes rosadas de la tarde

se parece a un justo invierno

se parece a las telarañas de la Babuchka

se parece a mi amigo viejo

se parece a su abrigo gris

se parece a su semblante adusto

se parece a la niebla

se parece a los pobres

se parece a esta ciudad

se parece a este rincón

se parece a este vacío

se parece a este abismo

se parece a esta angustia

se parece a este insomnio

se parece a este chifón

se parece a tu rostro

Entonces te tomas un bromazepam

te tomas un diazepam

te tomas un tricalma

te tomas un alprazolam

un lorazepam

benzodiazepinas

fluoxetinas

elixir de la dicha

te lo tomas todo

te lo comes todo

te lo hablas todo

te lo tragas todo

y en medio de la semana

para los sentidos

marroquíes colombianos

y paraguayos

y aparece por arte de magia el desierto florido y la palabra ( NO de añañuca amarilla y de añañuca roja se entrelazan con los lirios del campo y terciopelos enredándose como cabelleras enamoradas; garras de león Diego de la noche y chinas hierba del hielo encintan coronillas de fraile cardo blanco flor del minero y fucsias pata de guanaco malvillas renillas y cactus azulillos monjitas y pajaritos TOCAR )

Creo que tiene que ver con el olvido

Creo que tiene que ver con una madre muerta