MADERA INSIGNE

En Madera Insigne, compartiremos textos políticos, con el objetivo de que la estética se vincule con el pensamiento social y la propuesta del poder.

Para este cuarto número de METRO Arte+Literatura, publicamos un extracto de las palabras que dijera Stokely Carmaichel en 1966, en su proclama del poder negro.

BLACK POWER DE STOKELY CARMAICHEL

Extracto de Discurso pronunciado en la Universidad de California en 1966

 (…)

La cuestión es clara como el agua para la población negra; es fácil afirmar que cualquiera que está peleando en Vietnam no es más que un mercenario negro, y eso es todo lo que es. Cada vez que un hombre negro abandona el país en el que no tiene derecho de voto para supuestamente votar por otra
persona, se convierte en un mercenario negro. Cada vez que un hombre negro abandona este país, es asesinado en Vietnam, tierra extranjera, y vuelve a casa y ustedes no le hacen un funeral en su propia patria, él es un mercenario negro, un mercenario negro.

E incluso si fuera a creer las mentiras de Johnson… Si fuera a creer su mentira de que estamos luchando por la democracia de Vietnam, como un hombre negro que vive en este país, yo no lucharía para darle esto a nadie. No se lo daría a nadie. Tenemos que usar nuestros cuerpos y nuestras mentes de la única manera en que lo creamos posible. Debemos cobrar vida diciendo “¡No!”, como el filósofo Camus. Ese es el único acto en el que empezamos a cobrar vida, y debemos decir “no” a muchas, muchas cosas en
este país.

Este país es una nación de ladrones. Se han robado todo, comenzando por los negros, comenzando por los negros. Y la cuestión, entonces, es qué podemos hacer para empezar a cambiar la situación actual de este país: una nación de ladrones. Este país no puede seguir justificando su existencia. Nos hemos convertido en la policía del mundo. La Marina está a nuestra disposición para traer siempre la democracia, y si los vietnamitas no quieren democracia, listo, “los borramos del mapa, porque no merecen vivir si no comparten nuestro estilo de vida”.

Además, en un sentido más amplio, ¿qué hacen ustedes en su campus universitario? ¿Hacen algo por los cientos de estudiantes negros que fueron expulsados del campus hace un par de semanas?
¿Ochocientos? ¿Ochocientos? ¿Y cómo empieza ese “algo” a gestarse? ¿Ustedes si quiera empiezan a relacionarse con la gente fuera de la torre de marfil y de los muros de la universidad? ¿Creen que son capaces de construir esas relaciones humanas con la situación actual del país? Se están engañando. Es imposible que blancos y negros hablen sobre construir una relación basada en la humanidad cuando el país está como está, cuando las instituciones están claramente en nuestra contra.

Nos creímos todos los mitos de este país y descubrimos que no son más que mentiras descaradas. Nos dijeron que si trabajábamos duro, tendríamos éxito; y si eso fuera cierto, seríamos los dueños de este país de punta a punta, de punta a punta, de punta a punta. Fuimos nosotros los que recogimos algodón por nada. Somos nosotros los que trabajamos en las casas de los liberales blancos. Somos nosotros los conserjes, los porteros, los ascensoristas; nosotros, los que fregamos los pisos de su universidad. Sí,
somos nosotros los trabajadores más arduos y los peores pagos, y los peores pagos.

Es ridículo hablar de relaciones humanas hasta que haya voluntad de construir nuevas instituciones. Los negros carecen de seguridad económica. Los liberales blancos están seguros económicamente. ¿Ustedes pueden empezar a construir una coalición económica? ¿Los liberales están dispuestos a compartir sus salarios con los negros, que no tienen seguridad económica, a quienes tanto quieren? Y si no lo están, entonces, ¿están dispuestos a comenzar a construir nuevas instituciones que provean
seguridad económica para los negros? Esa es la cuestión que queremos resolver. Esa es la cuestión que queremos resolver.

Tenemos que analizar seriamente las historias que nos contaron. Pero tenemos que hacer algo más aparte de eso. Los estadounidenses son quizá los estudiantes más ingenuos políticamente de todo, todo el mundo. En todos los países, mientras nosotros crecíamos, los estudiantes lideraban las revoluciones más importantes. Nosotros no pudimos hacer eso. Ellos fueron políticamente conscientes de su existencia.

En Sudamérica, nuestros vecinos debajo de la frontera hacen una revolución cada 24 horas simplemente para recordarnos que ellos sí son políticamente conscientes. Y nosotros no logramos ser como ellos porque nos movimos siempre en el ámbito de la moral y el amor, mientras se jugaba a la política con nuestras vidas. Y la pregunta es, entonces, cómo nos movilizamos políticamente e intentamos dejar de movilizarnos moralmente. Ustedes no pueden movilizarse desde la moral contra hombres como Brown o Reagan. Tienen que movilizarse políticamente para sacarlos del medio. Tienen que movilizarse políticamente.

No pueden movilizarse desde la moral contra Lyndon Baines Johnson porque es un hombre inmoral. No tiene idea de nada. Así que tienen que movilizarse políticamente. Tienen que movilizarse políticamente. Tenemos que empezar a desarrollar una perspicacia política, lo cual no implica no parar de hablar: “El sistema bipartidista es el mejor partido del mundo”. Hay una diferencia entre no parar de hablar y ser políticamente perspicaz.

(…)

Y tenemos que empezar a plantear esas preguntas sobre civilización: ¿qué es y quién la hace? Es nuestro deber convocarlos a ustedes a luchar para ser los líderes del hoy, no del mañana. Tenemos que ser los líderes del hoy. Este país… este país es una nación de ladrones. Está a punto de convertirse en
un país de asesinos. Tenemos que detenerlo. Tenemos que detenerlo. Tenemos que detenerlo. Tenemos que detenerlo.

Entonces, en un sentido más amplio, aparece la cuestión de la población negra. Estamos movilizándonos por nuestra liberación. Estamos hartos de intentar probarles cosas a los blancos. Estamos hartos de intentar explicarles a los blancos que no vamos a lastimarlos. Estamos concentrados en lograr las cosas que queremos, las cosas que tenemos que tener para poder funcionar. La pregunta es: ¿podrá la gente blanca permitir eso en este país? La pregunta es: ¿podrá la gente blanca superar su racismo y permitir que eso ocurra en este país? Si eso no ocurre, hermanos y hermanas, no nos queda otra opción que decir muy claramente: “córranse, o los corremos nosotros”.


Muchas gracias.