MADERA INSIGNE

En Madera Insigne, compartiremos textos políticos, con el objetivo de que la estética se vincule con el pensamiento social y la propuesta del poder.

Para este tercer número de METRO Arte+Literatura, publicamos la Carta a Corette, que escribiera Martin Luther King Jr. en Atlanta, el 18 de julio de 1952.

Traducida del inglés original por Alberto Cecereu, este texto fue publicado en The Papers of Martin Luther King, Jr. Volume VI: Advocate of the Social Gospel, September 1948 – March 1963, de Clayborne Carson, Susan Carson, Susan Englander, Troy Jackson, and Gerald L. Smith, eds., en University of California Press at Berkeley and Los Angeles, 2007

CARTA A CORETTE

Querida:

Afortunadamente, estoy de mejor humor hoy. Tu carta fue dulce y refrescante para mi corazón, que casi comenzaba a enfriarse. Me he convencido, en los últimos días, de que mi amor por ti se basa en una base tan sólida, que los tormentos vientos de ira no puede destruir. El amor es una fuerza tan dinámica, ¿no? Es la fuerza más inexplicable y, sin embargo, la más bella de la vida. ¡Oh, qué alegre es estar en ella!

Querida, te extraño tanto. De hecho, demasiado para mi propio bien. No me había dado cuenta, que eras una parte íntima de mi vida. Mi vida sin ti es como un año sin primavera que viene a dar luz y calor a la atmósfera saturada por la brisa oscura y fría del invierno. ¿Te imaginas la frustración que enfrentaría un rey sin trono? Tal sería mi frustración si yo en mi pequeña realeza no pudiera reinar en tu trono, Coretta. Discúlpame, amor. No quise ponerme tan romántico. Pero, ¿de qué otra manera podemos expresar las emociones profundas de la vida que no sean en clave poética? ¿No es el amor inefable ser captado por las frías y calculadoras cabezas del intelecto?

A propósito del intelecto, te cuento que acabo de completar el libro Looking Backward[1] de Edward Bellamy. Estimulante y fascinante a la vez. No puede haber ninguna duda al respecto, que Bellamy tenía la visión de un profeta social y se vislumbra la mente de un científico social. Agradecí el libro porque gran parte de su contenido está en línea con cosas básicas que pienso. Ya te he contado: soy mucho más socialista en mi teoría económica que capitalista. Y, sin embargo, no me opongo tanto al capitalismo. Por ejemplo, necesitamos bloquear los monopolios comerciales de los más ricos, pero, como la mayoría del sistema humano, no es víctima aquello de rebelión alguna. Hoy el capitalismo ha sobrevivido a su utilidad. Ha generado un sistema que toma las necesidades de las masas para dar lujos a las clases más ricas. Así que creo que Bellamy tiene razón al ver el declive gradual del capitalismo.

Creo que notaste que Bellamy enfatizó que la reforma al sistema será evolutivo en lugar de revolucionario. A mi juicio, me parece la forma más sensata y ética para el cambio social. Como se recordará, este es uno de los puntos en los que el socialismo difiere del comunismo. El primero enfatiza la evolución y la segunda revolución. Los comunistas insistirían en que el fin justifica los medios. Entonces – en teoría – si matar a mil personas traerá un buen final, el acto es éticamente justificable. Por tanto, me opongo radicalmente al comunismo. Los medios destructivos no pueden producir fines constructivos. Los medios no justifican el fin.

También me opongo a la estructura metafísica del comunismo y del marxismo. Se basa en lo que se conoce como materialismo dialéctico. Por lo tanto, como idealista, en lugar de  [texto ilegible] materialistas, rechazaría a Marx en este punto.                                                                                        

Hay un tema que me aguarda cuidado. Al leer a Marx y a Bellamys, hablan con la facilidad el cual la religión se convierte en una herramienta de la clase dominante para mantener oprimido al proletario. Por ejemplo, a menudo, las Iglesias hablan de un esplendoroso más allá olvidando el presente que es oprobioso. Como teólogo y profundamente convencido de que el camino de Cristo es el único fundamental para la salvación del hombre, intentaré evitar que la religión sea lo que Marx llama, el “opio del pueblo”.

En el otro lado de la moneda, Bellamy cae en el mismo error que la mayoría de los escritores de las sociedades utópicas. Confunden el idealismo excesivo con el realismo. Y eso, no es práctico. Bellamy, con su excesivo optimismo, no puede darse cuenta que el hombre es naturalmente pecador, y aunque tenga mejores condiciones económicas y sociales, seguirá siendo pecador hasta que someta a la Gracia de Dios. En última instancia, nuestro problema es teológico. El hombre se ha rebelado contra Dios, y a través de sus esfuerzos humanistas ha tratado de resolver su problema por sí mismo solo para descubrir que ha terminado en desilusión.

Una vez más, Bellamy no advierte que los sistemas sociales no mueren – necesariamente – durante la noche. No creo que haya dado al capitalismo el tiempo suficiente para morir. Probablemente sea cierto que el capitalismo está en su lecho de muerte, pero los sistemas sociales tienen una forma de desarrollar una capacidad de respiración larga y poderosa en el lecho de muerte. Querida, recuerda que al feudalismo le tomó más de 500 años desmayarse de su lecho de muerte. El capitalismo estará en América unos cuantos años más.

Sin embargo, con su tesis básica, estoy de acuerdo. Nuestro sistema económico está pasando por un cambio radical y ciertamente este cambio es necesario. Ciertamente, agradecería el día que haya una nacionalización de la industria. Sigamos esperando, trabajando y rezando para que en el futuro vivamos para ver un mundo sin guerra, una mejor distribución de la riqueza y una hermandad que trascienda la raza o el color. Este es el evangelio que predicaré al mundo. En este punto, debo agradecerte un millón de veces por presentarme un libro tan estimulante, dulce y reflexivo.

En cuanto a tu visita a Atlanta, preferiría no entrar en una discusión sobre el tema.  Podríamos romper esta hermosa relación. Pienso que estás mucho más influenciada por otras personas que por mí, ya que tal vez prefieras pasar tus vacaciones con ellos, ya que tienen todas las respuestas. Te sigo extendiendo la invitación y espero que vengas. Me dolió mucho saber que crees que te invitaría a Atlanta y luego podría maltratarte; especialmente tan amable como lo he sido en el pasado. Oh, bueno, supongo que todos tenemos un poco de la actitud desagradecida entre nosotros.

Si vienes, avísame para que pueda hacer los arreglos. Si no deseas venir, avísame pronto y le aseguro ya no te tocaré el tema. Por supuesto, si no vienes, sabré que no tienes confianza en mí y procederé a pensar nuestro noviazgo en esas líneas. Espero que esto no trascienda en tener que romper nuestra relación.

Dale mis saludos a Scottie y al otro del grupo. Sé dulce y recuerda que papá todavía te ama.

Eternamente tuyo

Martin Luther King Jr.

PS.: Espero puedas entender mi letra.


[1] Edward Bellamy, Looking Backward 2000-1887 (New York: Modern Library, 1951). Bellamy’s novel, originally published in 1888, envisions Boston in the year 2000 as part of a world that had experienced a moral and material transformation. In this new society, capitalism has been replaced by a more socialist form of production and distribution, society has become classless, and individuals acknowledge their common bond and responsibllity for all members of society.