MADERA INSIGNE

En Madera Insigne, compartiremos textos políticos, con el objetivo de que la estética se vincule con el pensamiento social y la propuesta del poder.

Para este cuarto número de METRO Arte+Literatura, publicamos el texto El divorcio y los hijos naturales, de Olympe de Gouges, traducido por Juan Pablo Pizarro de Trenqualye, que aparece en Escritos Disidentes (Banda Propia Editoras, 2019).

EL DIVORCIO Y LOS HIJOS NATURALES

No insistiré sobre el divorcio que ya propuse, aunque en mi opinión, pienso que es muy necesario para las costumbres y la libertad del hombre: su mayor interés es el de su posterior. Sin embargo, un prejuicio de oprobio priva a los hijos naturales de cualquier ayuda para encontrar un lugar y rango ordinarios en la sociedad. Extirpamos todos los abusos, ¡cómo podríamos dejar existir ese! Este prejuicio me parece aún más absurdo, ridículo, inhumano, que si un príncipe da vida a un niño nacido del seno de la más vil de las mujeres, no dejará de ser hidalgo. Podrá pretender a los honores, las dignidades; y un hijo natural, de un buen hombre y simple individuo, será considerado un vil bastardo. España, el país de la Inquisición, nos muestra que esta injusticia no era siquiera digna de sus máximas. ¿Los franceses serían acaso menos humanos, menos que los españoles? ¿O podríamos, señores, impedirnos trabajar en destruir este horrible prejuicio? Sin embargo, no modifiquemos lo derechos del matrimonio, por miedo de hacer tambalear el orden de la sociedad; solo busquemos borrar la injusticia que durante tanto tiempo provocó la pérdida de la mitad de los hombres; demos a los hijos naturales el mismo miedo para distinguirse por el honor y el mérito en la sociedad; un bastardo puede sumar a sus talentos la calidad de hombre honesto, y su nacimiento no debe privarlo de unirse a una familia respetable, y de lograr, en cualquier época, ser agradable y útil para la sociedad; le faltaba la Constitución este artículo; si lo adoptan, me aplaudiré sin cesar, señores, por haberlo propuesto. 

 

[1] Extracto de Sesión real: moción del señor duque de Orleans, o los ensueños patrióticos, 11 de julio de 1789, pp. 30-31.