PATRIA GRANDE

Photo by Junior Machado

La patria grande es para los hermanos americanos y las hermanas americanas. Patria gigante, continente de plazas y luchas, ríos de sangre y rosas blancas.

Para este número, invitamos a Elí Urbina  (Chimbote, Perú, 1989). Es Licenciado en Letras y Magíster en Docencia Universitaria e Investigación Pedagógica. Autor del poemario La sal de las hienas (Plectro Editores, 2017). Una muestra de su obra se encuentra incluida en la antología Plexo Perú, poesía gráfica Perú-Chile (Editorial Quimantú y Casa Azul, Valparaíso, 2014). Ha realizado estudios de diseño gráfico y crítica de arte. Su poesía ha sido traducida al griego, serbio e italiano, y publicada en revistas especializadas como θράκα, Život, Fragment, IL Giornaliero o el mensuario cultural y literario Il Foglio Volante y. Fundó y dirige la revista electrónica de poesía Santa Rabia (www.santarabiamagazine.com). Actualmente, prepara la publicación de su segundo libro, El abismo del hombre, con el prestigioso sello editorial Buenos Aires Poetry, Argentina.


LA CIUDAD INÚTIL

Por caminos de hileras luminosas

vas rumbo a la ciudad inútil

en un auto sin habla y sin creencia

Sucesivos golpes de luz

iluminan tu rostro y lo ensombrecen;

solo la ansiosa prisa te acompaña.

Espantado presencias

el súbito suicidio de una sombra,

como un precipitado libro

abriendo un abismo entre tus manos.

Avenidas en ruinas y pilas de basura

enturbian largamente tu mirada,

y el asco que te embude

la demagogia en las paredes,

como una lengua insepulta

te enrosca por adentro,

y de pronto despunta la demencia,

las dilatadas luces mercantiles,

la omnipresente fealdad y la terca

trituración sonora, y entonces llegas

y huyendo agobiado entras

en el refugio que anhelas, 

y el cuarto iluminado al fondo,

te anima a proseguir hasta encontrar

la compañía de tus pares,

ese pequeño exilio entre la nada,

y nada hallas, sino la tertulia

de sordomudos invisibles,

el tajo abrupto de la soledad,

y despojado de ti mismo, exhausto,

al fin retornas a la calle y miras

cómo los estercoleros se agrupan,

y se ríen de ti y arden por montones,

y ya sin remedio te sumas a ellos

como uno más, tú, antigregario.

BOLA DE RATAS

                                    Ore, mus, domine mundi.

A la luz de la luna verde por el bosque,

un temblor de súbito sacude la cabaña,

ratas, ratas invadiendo en hordas, ratas,

con acerados dientes, con infectas garras,

ratas quebrando el silencio del papel,

ratas andando como latir de sombra,

al asecho de tu pie desnudo y de tu rostro,

ratas llenando la bombilla hasta nublarla,

desollando al gato, destripando al pastor,

ratas de piel lampiña y rugosa

cual escroto decrépito, a ciegas olisqueando,

ratas pululando hasta por dentro del espejo,

un gran tumor mutante a punto de explotar en ratas,

ratas brincando a quemarropa en el pasillo,

ratas cuando a tientas buscamos la salida, 

ratas como derrame de petróleo hirsuto,

apestando a humedad y a meadero,

a pus y a carca umbilical,

ratas chirriando sin tregua ¡aj! chirriando, 

lo mismo que sartenes o parlantes posesos,

ratas, ratas, fariseas, déspotas, demagogas,

agujereando por doquier al mundo,

siempre en tránsito hacia su latido,

ratas, paradigmas de monstruosidad,

engendros de un ovario emputecido, ratas.


Y SI RESUCITAR SIGNIFICARA

Y si resucitar significara

no solo recuperar

el aliento

de la vida

sino también

recordar

otra vez

que perdimos

la razón de estar

entre lo vivo

Quizá

la convulsión telúrica

del recuerdo

nos devuelva

en un brusco

sobresalto

Tal vez así

al des

prender la

costra de lava

de mi herida

he de abrazar

nuevamente

la vida

Aun

cuando ya no sepa

para qué.


EL JADE DEL DELIRIO

El jade del delirio

fulge en tus ojos

Ya somos piedra

bebemos la bilis de las olas

los escupitajos de los dioses

Ya somos piedra

guardamos en nosotros

los golpes del odio contra el hueso

los golpes del odio contra el odio

Ya somos piedra

el epicentro de la sangre

la carne destrozada

la frente de los perros solitarios

que deambulan sin destino

(De La sal de las hienas, 2017)

IV

La soledad adentro es menor

pero la noche desinhibe

suelta las cadenas de la risa

Cualquier lugar puede ser un paradero

Danza de apareamiento 

Las parejas ignoran el dominio de la muerte

En su futuro no veo el rostro del dolor

Hay inmortalidad en cada movimiento

El furgón se abre paso entre la noche

el viento nos despeina

y nos adentramos en lo incierto

—hormiguero psicodélico

pulular extasiante—

y en medio de ese caos la belleza

Su cuerpo es joven

voluptuosa su mirada

Poseídos por el opio de la luna

descendemos por las peñas

El agua es sucia y las piedras cortan

Hay sangre y carcajadas

Reconocemos

en nosotros la muerte

Matarse de a poco

es otra manera de celebrar la vida

(De La sal de las hienas, 2017)


INVENTARIO        

Hay bufandas y cabellos

y ratas que aprietan

entre sus dientes otros dientes

Hay ecos de piedra

bajo el golpe furioso de la luz

Hay desdicha y restos

de un lujoso naufragio

Hay papeles roídos por los dedos

y ciudades clavadas en las venas

la efeméride de un último beso

el nacimiento del dolor

las lágrimas de la mañana

(De La sal de las hienas, 2017)


EL FARDO DE LA SOMBRA

Entre los racimos de saliva y sangre

solo el fardo de la sombra 

la voz de esa mujer a la que amé

esa reja entre lo que soy

y los nombres del pasado

Todavía hay ansiedad

Aún hay vestigios de algo

que no termino de perder

La muerte se avecina

pero ya estoy en medio de la muerte

ya camino en esa acera

donde la suerte es otra

dimensión de la ironía

otro rostro de su rostro

y hay mensajes perdidos

Tal vez ya es suficiente

Quizá de nada sirve

alzar estas palabras contra la soledad

(De La sal de las hienas, 2017)


AÚN

En lugar de monedas

hay gusanos y sed

Aún no escribo mi nombre

en la piedra del tiempo

Aún río con las hienas

y toco al amanecer

las puertas de la sangre

Aún subo las escaleras y atravieso

el eco del silencio

En la sombra más sombra

y los pies descalzos de la culpa

Sé que del otro lado de la puerta

hay otra puerta que es mi herida

ese perfume

el recuerdo de su nombre

el recuerdo de mi infancia

(De La sal de las hienas, 2017)