PLAZA DE LA DIGNIDAD

muestra de un taller de escritura en confinamiento

Por Breno Donoso B., coordinador T.L.E.C

El taller de lecto escritura creativa (T.L.E.C) hecho desde el confinamiento en la región de Valparaíso, lleva seis semanas sesionando online viernes y sábados: esos días que parecieran insinuar -con mayor franqueza que los otros días- el costo de perder y extraviar nuestras libertades esenciales: esas mismas que nos entregan placer y displacer, cuya resistencia, a esta hora, la palabra disputa.

Con arroje voluntarioso y pausando libertades, hemos retornado a toda clase de refugios mamíferos de la infancia; de paso- evitando engrosar cifras del show pandémico de una elite acorralada que despliega sus dispositivos sin medir consecuencias, sí réditos.

Hemos vuelto a la infancia ya que ese refugio que fue patio, plaza, pieza, se evoca a cada momento en este encierro. Algo de la palabra oscuro vemos inoculándose en la palabra confinamiento. Ser oscuro es vivir y sobrevivir con mil demonios internos; esos dobleces, contorsiones del alma, eróticas rizomáticas, a veces nos aúpan y otras nos restriegan contra nuestras paredes: la escritura exorciza, aplaca, vivifica, sugestiona una serie de incendios internos, inconexos, que se anexan. Es eso, o también es conversación simple y franca con unas cuantas voces y máscaras subterráneas -por lo demás- con las que hacemos las paces por un momento. O no.

He aquí la muestra de este taller.

Nos colamos por esta rendija de luz web compartiendo junto a ustedes, estos textos y texturas almacenados en dos secciones: prosa y poesía. Aunque en ocasiones la poesía también viva en la prosa, el distingo presente solo responde a criterios de edición: agilizar el desplazamiento por estas escrituras en progreso. De hecho, los dos primeros textos de la sección poesía están en prosa. Sabemos que no deberían existir categorías y creemos que los textos que más se posan en nuestras cuerpas, son hijastros promiscuos, géneros literarios contrayéndose analmente, algo así diría, quizá, Osvaldo Lamborghini.  O los neobarrocos.

Deseo pausar el pronombre nos, y compartir junto a ustedes las sensaciones, emociones y sugestiones que me inspiraron los textos desde mi lectoría íntima: me encontré -espero no ser abstracto- con esas imágenes e ideas que parecen rondar y conformar un entramado de mentes -especie de wifi mental u onda expansiva- que redistribuye imágenes, obsesiones e ideas similares entre distintas psiquis -representaciones, muchas veces, extrañas por lo idénticas-.

Como lector, confirmar este tipo de cosas cuando releo, es gozoso. Así aparecieron estas cuerpas contorsionadas de deseo ambulatorio y revoltoso que han poseído aquestas psiquis escriturales: cierta nostalgia del rito, del mambo, del carnaval, de congregarse, pueden percibirse en algunos textos: el rito cotidiano que resignifica cada subjetividad con su raudal de símbolos y espejos. Hay una tendencia al uso del texto autorreferencial, refleja en la escritura de diario de vida: explorar en la diarística las posibilidades de una interrogación interior mayor, por medio de la experimentación cotidiana y monótona, hasta microscópica.

Habrá incertidumbre intercepta por cuerpas y textos; por allá el rumor de la protesta; está lo que quedó pendiente de la revuelta: son eso y aquello que se teje y desteje en estos devenires menstruantes.