SENTIDOS MATERIALES

En esta sección artistas del mundo presentan su propuesta estética, relatan y escriben sobre ella y proponen la nueva belleza. Sienten materia. Piensan materia. Materializan el sentir. Sentidos de los materiales o sentidos materiales.

Para este número invitamos a Ender Rodríguez (San Cristóbal – Venezuela. 1972) Escritor y artista multidisciplinario. Licenciado en Educación Integral.

Ha publicado: Cantos del origen (2001, CONAC); El sofá de Beatrice (2006, CENAL); Primavera cero (IPASME, 2007); Creactivo I (BARIQUÍA , 2007); Rabo de Pez Nuevos idiomas en la creación formato e-book (FEUNET, 2014), Entrecruzamientos (EAE Editorial Académica Española, 2015), Ex sesos y asa res Borrones para textos no tan perversos (CENAL, 2016), El Blues de la Parca –  cuentos grotescos (AMAZON, 2017), Creactivo II (AMAZON, 2017), Poemas Absurdos (LP5 Chile, 2020), y VISO Poesía visual, objetual y collages en Venezuela (SABERULA, 2020),  entre otros libros publicados en internet, y en físico como coautor. http://enderodrigueznomeempoeme.blogspot.com/

www.enderodriguez.blogspot.com

Fotografías de ER 2015

EL CUERPO COMO TERRITORIO LÍRICO

“La tarea del artista es incomodar a los seres humanos”

Lucian Freud

Cuando el artista dibuja, escribe, raya, mancha, rasga, pinta, pega, o fotografía, está tratando de crear tal vez, “cosmos paralelos”.  A veces, ese lirismo estético del proceso de creación, puede ser delicado o sublime como mariposas en un estanque de arreboles.  Pero en otras ocasiones, el lirismo puede ser crudo y grotesco como la crudeza de la vida misma desde su rostro más despiadado.  Luz y sombra como Yin Yang, “homo sapiens” u “homo demens”.  Fotografiar como acto lírico es una manera de apropiarse de la vida como verbo y como registro o memoria erótica del ser. 

Umbral

La fotografía es de por sí un relato visual, de memoria y biografía, usando un artefacto específico para que el ojo del alma registre la visualidad exterior ampliada, la “otredad”.  Es la imagen un potente catalizador de la vida.  Se trata entonces, de absorber la imagen que logramos robarle al infinito (y sus luces). El fotógrafo es un ladrón generoso, logra robar la luz que lo es todo.  Es la luz totalizadora, la que viene del sol cósmico y es lo definitivo; sin esa luz no existiría color, porque la luz es el calor que crea el color -como lo percibimos-.  La luz es la radiación electromagnética que puede ser captada por el ojo humano.  Los perros ven en blanco y negro, los seres humanos vemos y registramos todo el espectro de luz-color. 

Tenemos más de 6 millones de células ópticas en cada ojo.  Imaginemos los átomos del cuerpo.  El fotógrafo tiene demasiados átomos -hasta espirituales- en su devenir y en su recorrido onírico y visual, desde sus largos experimentos registrando-robando paisajes, espacios urbanos, rostros, experimentaciones, etc.  La fotografía del cuerpo abre una ventana al infinito de la sensorialidad y es un espectro temático que nunca se desgasta, recordemos las hermosas y robustas venus y diosas sexuales de las culturas ancestrales por ejemplo, o las obras escultóricas de falos y vulvas en toscas piezas de una belleza tan especial. 

Fotografiar es amar, es un absoluto y definitivo acto amoroso, poético, casi filosófico, a veces erótico, social, y puede llegar a ser una potente declaración o manifiesto político.  Las percepciones estallan ante cada una de las imágenes cuando se procura tratar de leerlas y senti-pensarlas, como capturas vitales.  Podríamos decir que poetizar con el lente es como contar historias que logramos tomar de lo que vivimos y vemos; y realmente sí, todo puede parecer lírico como un atardecer violeta-naranja, o quizás un panorama urbano texturizado por el deterioro de la ciudad que día a día golpea los relojes e incendia todo, contaminando el alba. Unos cuerpos desnudos en el lente de una cámara fotográfica, son una declaratoria estética suspendida en el deseo. Para Dando Moriyama: 

“La fotografía es una lucha. El enemigo es el tiempo y vences cuando consigues congelarlo en el momento adecuado, evitando que algo que habla de ti y de lo que está pasando muera y desaparezca para siempre”

Escribir-captar con imágenes es una narrativa propia y una memoria personal de lo que se es en el mundo.  Los ojos como serpientes oníricas de magia junto al cerebro, toman la imagen y suenan “click”.  La primera cámara que tuvo en sus manos este servidor (ER), fue una Pentax K-1000, analógica, comprada al gran fotógrafo tachirense José Ángel Mora. Luego, con los años se logra transitar hacia el mundo digital. En el año 1992 en Ciudad Bolívar, ER pudo ser testigo de las intensas obras del artista venezolano Nelson Garrido, con una muestra censurada por su gran transgresión.  Hecho que le marca profundamente.

Como ejercicio técnico o profesional pero a su vez, artístico, fotografiar como se debería, implica un reto, un intento, una audacia por tratar de crear  potentes imágenes desde lo circundante, tratando a su vez de romper esquemas visuales convencionales o ciertos patrones fotográficos, ya muy re-utilizados y “hasta comerciales”. Roberto Juarroz expresa:  “Hay que ponerle pruebas al infinito para ver si resiste”.  Es un tiro certero crear partiendo de la búsqueda de lo imposible para convertirlo en “obra” desde el ojo entrenado (y el lente ladrón), pero desde el corazón también.  No es sólo crear imagen, como si fuésemos técnicos sin espíritu, o como máquinas tecnológicas que lógicamente no somos. No se trata de tener una “super cámara” para ser un gran fotógrafo; se trata de ser capaz de sobornar al infinito y volverlo arte a nuestra merced tomando de éste su potencia.  Nos expresa el gran Franz Kafka:

“El arte aletea alrededor de la verdad, pero con el propósito decidido de no quemarse.  Su capacidad consiste en encontrar en el oscuro vacío, el rayo de luz que puede captarse plenamente, en un lugar donde no había podido percibirse antes”

El artista que solo busca fama está perdido. La genialidad se ha vuelto demasiado aburrida desde el empecinado “mercado del arte”.  Todos los trabajos visuales no salen de la devoción espiritual; algunos vienen a renacer de entre las crisis psíquicas, la duda por la obstinación, la sublimación existencial inconsciente, el desahogo brutal; en fin, desde el hermoso desparpajo de sentirse un creador de imaginerías, además de los imaginarios y la imaginación.  En el caso de ER, podría considerarse dentro de la estética, como un “hijo bastardo del absurdo y el surrealismo”; además de ser influenciado también, a nivel universal,  por artistas como Jan Saudek, Joel-Peter Witkin, Sally Mann, Apollonia Saintclair, Tracey Emin, Sara Lucas, Jam Montoya.

Un sello

Las temáticas trabajadas en la compleja obra de ER, parecieran moverse dentro de tres ejes: el cuerpo, el ambiente y la sociedad; y los manejos estéticos confluyen entre el expresionismo, el informalismo y el arte conceptual, fundamentalmente. El uso de símbolos, signos, grafismos, números y textos es propio de la búsqueda de un lenguaje y discurso propio en donde también se cuelan la sátira, el humor, la poética, lo grotesco, el erotismo y a su vez, un uso contrastante de lo cromático, lo entramado, las imágenes contrapuestas y de choque para en definitiva, hacer que las mismas creen su propio alarido, su grito salvaje y la fervorosa posibilidad para transformarse en un producto final honesto.  Los artistas que más han influenciado el trabajo estético del autor (ER) son:  Pedro León Zapata, Nestor Alí Quiñonez, Nelson Garrido, Erika Ordosgoitti, Verónica Meloni, Ruth Vigueras Bravo, Eli Neira y Oscar Salamanca.  He recibido formación técnica en artes y fotografía gracias a Ulacio Sandoval, Gregorio Aparicio, Emilio Guzmán, Alexis Pérez Luna y Humberto Mayol. Los trabajos fotográficos en cuanto a manejos compositivos, temática erótica e irreverencias que podrían relacionarse o conectarse con la estética mencionada, de alguna forma, serían las de los maestros venezolanos Jorge Luís Santos, Antonio Briceño, Gala Garrido y por supuesto Nelson Garrido (quien se define así mismo como un “agitador profesional que genera imágenes”).  

Sobre el trabajo de este servidor que escribe, nos dice Wilson Prada, creador e investigador, refiriéndose en especial al proceso fotográfico:

“Su obra se muestra cromáticamente saturada y sobre escrita con una densidad sígnica siempre cargada de ironía. Esa ha sido su constante desde disciplinas que ha logrado hibridar como el performance, la pintura o la fotografía … utiliza la apropiación para cuestionar la belleza y sobre ella escribe, raya, mancha y dibuja hasta que esas pulsiones terminen drenadas en salpicaduras de nuevos signos que le permiten construir otros textos visuales para asaltarnos la mirada siempre desde la transgresión”

Se hace arte porque es una manera de experienciación ante la vida misma y ante las inquietudes que nos genera lo exterior circundante y la otredad. Van Gogh decía que el arte era para las personas rotas por la existencia. En parte, tiene gran razón. Esto, lo podrían corroborar los artistas venezolanos como Armando Reverón o Luis Mendes por ser parte de la angustia existencial y psíquica convertida en resiliencia. Hay personas que si no lograran descubrir la expresión estética desde niños o en la adolescencia, quizás hoy estuvieran  muertos o fuesen unos violentos seres desahuciados por la pena y el delirio.

                A este servidor (ER), le agrada jugar con los cuerpos en la composición, hacerlos confluir lúdica o “perversamente”, llegar al divertimento; a veces hechos poesía y en otras, volverlos sátira.  En los cuerpos se reflejan las pluri-sensaciones, las hostilidades de la vida misma, las represiones y auto-represiones del ser erótico, lo sublime al sentirse desnudamente sagrado, y la diversidad sexual en su resplandor, además de utilizar otros lenguajes y elementos gráficos, literarios, sígnicos o simbólicos que entran en la armazón compositiva.   En ciertas obras se trabaja la apropiación y el collage digital, en otros casos se trata de casi re-dibujar o pintar la imagen de algún modo.  Entonces, el trabajo se vuelve no solo visual sino plástico, literario, o quizás “experimental”, aunque es mejor no encapsular nada en compartimientos de ningún tipo. Parte de la labor de ER es intentar crear reacción, inquietud o a veces, molestar, ojalá generar reflexión crítica. No es fácil lograrse en un momento en el cual, hay demasiada imagen sobre todo y todos. En diversos trabajos puede notarse que las composiciones de cuerpos sugieren performances, movimiento, acción.  Incluso podría uno soñar que la imagen llegase a posibilitar algo de transformación, utópicamente vital.