TRASATLÁNTICA

Cruza el charco. Atlántico. Ahora somos los hijos de la patria grande americana los que cruzamos. Conquistar ese nuevo mundo desde este, el novísimo.

En Trasatlántica, iremos a la búsqueda de las voces contemporáneas de Europa. La Europa del Este y el Oeste. De la Unión y fuera de ella.

Para este número, nos acompaña Tatev Chakhian es una poeta armenio residente en Polonia, nacida en Ereván en 1992. Su primer volumen de poesía “unIDentical” se publicó en 2016. En 2018, el libro fue nominada para el Premio Literario “Poeta Europeo de la Libertad” de Gdansk y se volvió a publicar en polaco. El libro actúa como un documento no oficial que permite pasar la frontera entre la vida pública y privada de una persona, una identificación alternativa que otorga acceso al espacio personal desde su perspectiva social.
Las selecciones de la poesía de Tatev se han traducido a numerosos idiomas y se han publicado en más de 20 países. Chakhian también colabora con artistas, cineastas, músicos y ella misma hace collages de medios mixtos basados ​​en poesía.
Después de graduarse de la Universidad Estatal de Ereván y la Universidad Adam Mickiewicz en Poznan, se ha centrado en varias esferas, como la semiótica urbana, leyendo las ciudades como un texto.
Actualmente, es la editora de la plataforma http://www.iranliter.com de literatura contemporánea iraní traducida, trabaja como traductora polaco-armenio.
Sitio web: http://www.tatevchakhian.com


№ 39

Cada poema es un zapato,

y cada segundo zapato es un poema.

Hay un poema que te lleva más lejos que un zapato.

Hay poemas de impacto y recreación,

uno que te hace doler el dedo gordo,

y, en principio,

uno no debería probarse un poema si no es suyo.

Hay haikus de verano,

largos poemas de invierno

y los de otoño estropeados por una sola lluvia.

Los más jóvenes lucen grandes poemas

que, de a poco,

terminan encogiéndose algo más,

y los adultos no amarran torniquetes a los poemas.

Los nuevos poemas crujen,

los antiguos se quedan en silencio.

Hay un poema para huir,

otro poema que te lleva a casa

y un poema que debes quitarte antes de entrar

para calzarte suave, rítmicamente, en superficie

otro poema totalmente diferente.

Para poner a prueba un poema no sirve quemar cuero,

tan solo pararte en una calle y declarar: «estoy perdido».


DESPUÉS DE UNA REVOLUCIÓN

Después de una revolución,

después de una guerra ganada,

después de un día de independencia,

un limpiador de calles,

sombrío e inclinado,

nunca piensa en la revolución

ni en la victoria,

y tanto menos en la independencia.


ARMENIA, ALDEAS EN LA CARRETERA

Tan solo déjalas atrás.

No hagas preguntas a la gente apoyada en las paredes,

no contemples las arrugas femeninas,

no esperes el regreso de los hombres al hogar,

nunca te asomes por encima de las cunas,

mantén tus ojos secos de las lágrimas,

no hagas el gesto de «adiós» con una mano

y no sonrías.

Sin tomar fotos,

sin escribir poemas sobre ellos,

regresa a tu autobús turístico,

apoya tu frente contra una ventana fría

convenciéndote de que no has visto nada,

que no recordarás,

y, de hecho, ¡no recuerdes!

¡Nunca!

¡No recuerdes jamás!

Traducido por Marisa Martínez Pérsico